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La Revista

Pasame el Control Remoto

La TV digital pública suma desafíos y expectativas: se está poniendo a punto el sistema en todo el país y en septiembre arrancarán nuevas señales. La reglamentación de la Ley de Medios otorgará el marco jurídico para implementar los sistemas terrestre y satelital.

Por Patricio Féminis
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Se abre una nueva era cultural para el público argentino? El proyecto de Sistema Argentino de Televisión Digital Terrestre (TDT) y Satelital que está implementando el Estado contrarreloj, con megainversiones, planes de llegada y transmisión en todo el país para distintos sectores sociales y políticos, es el inicio de un cambio de paradigma tecnológico y cultural. La generación de nuevas producciones audiovisuales y una mayor diversidad –y calidad– de contenidos televisivos están en sintonía con la próxima reglamentación de la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual, que fijará las normas operativas de la nueva estructura televisiva digital pública. “Una ley que permita la pluralidad audiovisual es un aporte a la democracia”, dice Gabriel Mariotto, titular de la Autoridad Federal de Servicios de Comunicación Audiovisual (Afsca). “Por eso, el horizonte tecnológico que abre la TV digital va a fortalecer un cambio cultural en la sociedad.”
El panorama hegemónico de los audiovisuales privados es ilustrativo: “En la Argentina, Cablevisión y Multicanal ejercen un monopolio inusual: un 70 por ciento de personas están abonadas al cable. Nosotros vamos a trabajar para ese 30 por ciento al que le queda una señal para ver. Tenemos el derecho, como Estado, de equilibrar ese acceso hacia quienes no pueden pagarlo”, dice Osvaldo Nemirovsci, coordinador General del Sistema de Televisión Digital Terrestre: digitalización de la TV pública, entonces, para que los televidentes puedan verse reflejados en las pantallas y se sientan integrados e interpelados no sólo por las mediciones de rating y la degradación de contenidos en la televisión abierta. “Este momento es histórico para las comunicaciones y para la televisión argentina: estamos avanzando hacia una sociedad más democrática y más justa”, confía Tristán Bauer, presidente de Radio y Televisión Argentina (RTA): “El Estado ha decidido tomar la comunicación y la TV como un nuevo fenómeno, una nueva herramienta de construcción social”.

 

TODOS SIGNIFICA TODOS
Es innegable que la televisión digital abrirá un nuevo universo comunicacional y audiovisual. “A nivel tecnológico, la digitalización llega hoy bajo sus dos sistemas: la Televisión Digital Terrestre (TDT), que viene a reemplazar a la analógica, y la Televisión Argentina Satelital, con la cual cubrimos la totalidad del territorio nacional. Para nosotros es un orgullo”, dice Bauer. Para asentar este proceso, el Estado está distribuyendo, gratis, un millón doscientos mil decodificadores (Set Top Box) de la señal de la TDT, implementada en el país bajo la norma Isdb-T, de factura japonesa-brasileña. Por cuestiones de alcance de señal (40 kilómetros), en las ciudades se aplicará la TDT, y, en aquellas regiones de frontera o difícil acceso, la vía satelital. “Ya hemos instalado doscientos decodificadores de antena en escuelas rurales para la TV satelital”, dice Bauer.
“Ahora la enorme tarea es afianzar estos modelos. Bajo la nueva convergencia digital, por ahora, en Capital Federal y el Conurbano pueden sintonizarse Canal 7 y canal Encuentro. Ya tenemos operativa la TDT en Capital y el Gran Buenos Aires, y el sistema satelital en todo el país. De Norte a Sur y de Este a Oeste podés bajar la señal de Canal 7, de Encuentro y de Radio Nacional con una pequeña antena parabólica y un decodificador”, dice el presidente de RTA. Y es sólo el inicio: el 13 de septiembre se sumará la señal infantil Paka Paka, el 12 de octubre la señal del Incaa; en marzo, el canal de ciencia y tecnología y, de acá a fin de año el canal de deportes. Otros proyectos se van a ir sumando. “Hacia fin de año tendríamos 16 canales operativos”, completa. ¿Qué necesidades y desafíos deberá responder la TV digital? “Cuando uno mira el mapa de recepción de televisión analógica libre y gratuita de la Argentina –dice Bauer–obtiene el mapa de la desigualdad, de la injusticia. En grandes centros urbanos se pueden ver dos, tres, o cuatro señales; en otros centros urbanos, una o dos, y en las zonas rurales o de fronteras, nada: cero. Mal que les cueste a quienes se oponen, hoy ya saldamos esa deuda.”
“Antes, por la ausencia del Estado, y con una ley de la dictadura, el que tenía recursos pagaba televisión satelital o por cable, y el que no, veía mal uno o dos canales. Esto ha cambiado”, dice Bauer. “Muchos me preguntan si esto significa la destrucción del cable. No es así, pero se va a armar un nuevo escenario, ya que el Estado tomó posición”. Y dice que, frente a los privados, “la palabra va a ser convivencia: un nuevo universo donde la TV pública se redefine al servicio de la comunidad, con cobertura nacional”. Para Mariotto, “la TV privada y la pública pueden coexistir: la digitalización es un aporte a la pluralidad, no a la concentración. El Estado debe ser el garante de la diversidad”. Y el sector privado podrá redefinir sus contenidos, e incluso su espectro de mercado: “El reciente decreto 1010/2010 ofrece a los sectores privados la posibilidad de que hagan pruebas experimentales sobre la plataforma de TV digital del Estado. Eso es razonable: en Buenos Aires es posible que los canales privados quieran tener su infraestructura, pero en el interior puede ser más eficiente estar en una infraestructura estatal”, dice Luis Valle, director del Posgrado en TV Digital de la Universidad de Palermo.
Por eso, dice Bauer, “logramos calidad, se garantiza la continuidad: cuando se hacen bien las cosas toda la sociedad lo va a defender. Podrá venir un gobierno que entienda, de nuevo, que achicar el Estado es agrandar la nación, pero un modelo de televisión de calidad desde el Estado puede ser indestructible”. Y la discusión no será solamente tecnológica: se trata de abrir pantallas, y de crear nuevas imágenes y discursos, según coinciden los especialistas. El 19 de julio, la titular del Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales (Incaa), Liliana Mazure, anunció el lanzamiento del Plan Operativo de Promoción y Fomento de Contenidos para la TV Digital, y sus convocatorias a concurso con una inversión de 24 millones de pesos para producir 230 horas de series y documentales: 160 proyectos serían emitidos, luego, por la señales de la TDT, además de pasar a conformar el Banco Audiovisual de Contenidos Universales Argentino (Bacua). “El Bacua –dice Nemirovsci– es una suerte de acopio de material audiovisual: las televisoras públicas de todo el país podrán retirarlo y exhibirlo sin afrontar grandes costos.” Entonces, habrá un cambio de escenario televisivo, observa Liliana Mazure: “No serán los intereses de un pequeño grupo, sino los de todo el país. El televidente va a tener opciones nuevas, y no un discurso monolítico regido por el mercado”.

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