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La Revista

De la servidumbre al trabajo digno

La lucha por los derechos de los trabajadores fue ardua y sangrienta. Es una reivindicación contemporánea y se sigue ejerciendo en el presente. Antes de que existieran las relaciones laborales, la dialéctica era entre amos y esclavos.

“No tienen los pueblos mayor enemigo de su libertad que las preocupaciones adquiridas en la esclavitud” (Mariano Moreno, 1810).

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La explotación del hombre por el hombre no surgió cuando se avivó Karl Marx. De hecho, a través del materialismo histórico, el filósofo alemán trató de explicar cómo el devenir es una espiral evolutiva de la historia donde en el paso de la edad antigua a la feudal, y luego a la entrada en la modernidad, la sociedad va cambian do según los modos de producción. Y entonces, como a una etapa le correspondió la esclavitud, la evolución de los modos de producción llevó a formas más modernas de explotación. Se transformó en más redituable tener empleados que esclavos y, capitalismo mediante, para el obrero el trabajo terminó siendo la forma con la que pagaba voluntariamente su mera subsistencia. Desde entonces la lucha entre patrones y trabajadores por condiciones dignas de vida fue permanente. Aunque parecería que en algunos sectores productivos esas condiciones siguen más cercanas a las diversas formas de servidumbre que a una “lógica” relación laboral.

Servidumbre viene del latín servus y era una forma habitual de esclavitud mitigada de los tiempos feudales por la cual un siervo quedaba al servicio y sujeto al señorío de otra persona. La servidumbre se heredaba y no se podía abandonar la tierra que se trabajaba sin permiso del señor. Su origen se remonta a las guerras del Imperio Romano, en el siglo III, donde la subsistencia humana dependía de encontrar la protección del señor adecuado. Esas costumbres se expandieron en Europa y llegaron importadas a nuestras tierras con los españoles: la encomienda, el yanaconazgo, la mita y la leva forzosa. Con ellas convivía la esclavitud lisa y llana.

La encomienda fue una institución establecida por el rey de España en 1523 para fomentar la colonización en América y Filipinas. El encomendero era un súbdito español que percibía los tributos indígenas para la Corona a cambio de cuidado y alimentación. Pero el sistema terminó derivando en trabajo forzoso al reemplazarse el pago en especies por tareas en favor del encomendero. Gracias a la denuncia del fraile Bartolomé de las Casas, la ley fue modificada en 1542 pero siguió vigente hasta 1791. Por aquellos mismos años del siglo XVI, los soldados enemigos capturados podían salvarse de una muerte segura pasando a servir a su vencedor. Los yanas podían en algunos casos labrar la tierra y cuidar los rebaños de sus señores o prestar servicios de carácter personal o doméstico y hasta hacer trabajos administrativos. Si bien el yanaconazgo es una institución de origen incaico, los españoles la conservaron y perfeccionaron al llegar a estas tierras. Los pueblos originarios terminaron siendo víctimas de una de sus propias instituciones. El otro mecanismo de servidumbre, pero en este caso para el trabajo en las minas, sobre todo en el Alto Perú, fue el de la mita. Obligaba a los caciques de los pueblos originarios a entregar a los españoles la séptima parte de su población masculina para trabajar durante siete años en las minas de Huancavelica y Potosí. Obviamente, a raíz de la inhalación de mercurio, los derrumbes y otros accidentes eran muy pocos los que lograban recuperar su libertad. La palabra mita significa “vez” y quienes caían en ese padecimiento eran llamados “mitayos” o “veceros”. La leva forzosa fue la forma que los ejércitos encontraron para el reclutamiento obligatorio de la población, sobretodo, de criollos, indígenas y negros. Había nacido durante el reinado del rey inglés Alfredo el Grande, entre 849 y 899, cuando la mitad de la población granjera fue obligada a servir en el ejército. En nuestras tierras la costumbre sirvió para reclutara presos, revoltosos, desertores, vagos y negros que decidieran obtener su libertad. Estuvo vigente con fuerza hasta la Guerra de la Triple Alianza (1869) y luego, en 1901, fue reemplazada por el Servicio Militar Obligatorio.

 

LA EXPRESIÓN MÁS BRUTAL

El ingreso de esclavos provenientes de Angola, Congo y Guineaen el Río de la Plata comenzó en 1588 y se calcula que unos60 millones de africanos fueron enviados a América aunque entre las muertes durante el viaje o período de adaptación sobrevivieron unos 12 millones. El censo realizado en 1778 por el virrey José de Vértiz determinó que el 54 por ciento de los habitantes de Santiago del Estero eran negros así como el 52 por ciento en Catamarca, el 46 en Salta, el 44 en Córdoba y el42 en Tucumán, por poner algunos ejemplos. Ese mismo censo arrojó que en la ciudad de Buenos Aires vivían 15.179 españoles, 1.288 mestizos e indios y 7.268 negros y mulatos. Además de las tareas de servidumbre doméstica y el duro trabajo en el campo, los esclavos fueron la base de las fuerzas patriotas en las guerras contra los realistas españoles. La gran esperanza de los negros patriotas era convertirse en libertos. Así fue que muchos pelearon durante las Invasiones Inglesas, donde los heridos y mutilados obtuvieron su libertad. También se realizó un sorteo en la Plaza de la Victoria (actual Plaza de Mayo) en la que setenta soldados negros fueron liberados. Los patriotas utilizaban la liberación de esclavos como un arma política. Lo primero que hacían Mariano Moreno, Manuel Belgrano y Juan José Castelli era liberar a los negros de las tierras a las que llegaban como forma de ganar adeptos. Lo explica claramente Moreno en su Plan de operaciones: “En la misma forma debe tratarse sobre el reglamento de la prohibición de la introducción de la esclavatura, como asimismo de su libertad, con las circunstancias que tenga a bien establecerla; pero siempre protegiendo a cuantos se acojan a nuestras banderas, declarándolos libres, a los unos, si sus amos fueren del partido contrario, y a los otros, rescatándolos con un tanto mensual de los sueldos que adquieran en la milicia, para de esta forma no descontentar a sus amos, pues es evidente que tocando al hombre en sus intereses claudica no sólo el patriotismo sino la buena fe y demás circunstancias que lo adornan”. El rescate de esclavos se convirtió en moneda corriente. Desde 1801 se venían formando batallones de negros y, entre 1813 y 1818, 2.074 esclavos lograron su libertad. La cifra de negros muertos en las batallas de la independencia, por supuesto, es mucho más grande porque solían utilizarse batallones completos como “carne de cañón”.

Para Carlos Marin, abogado especialista en Derecho Sindical,“la Asamblea del Año XIII tenía por objetivo la declaración de independencia y el dictado de una Constitución que quedaron postergados; sin embargo, logró incursionar en temas sociales como los sistemas de trabajo de la época que eran formas de dominación como toda precarización laboral, y produjo un simbronazo en el sistema de producción al eliminar y abolir la mita, la encomienda y el yanaconazgo, así como otorgarla libertad de vientres. Traduciendo a valores actuales esta fue una de las medidas de inclusión social más importante del siglo XIX, puesto que implicaba poner en la escena una amplia e irrestricta igualdad social. Ello fue el comienzo de nuevas formas de producción que empezaron a dar lugar a formaciones colectivas que con el tiempo llamaríamos sindicatos”.Pero para ello aún faltaba.

De hecho, en el diario El Tiempo, del 5 de septiembre de1828, aún podían leerse avisos clasificados como este: “Se vende criada joven de 23 a 24 años, sin vicios ni enfermedades, sabe lavar, planchar y cocinar, en cantidad de 280 pesos de plata, o su equivalente en moneda corriente. Calle Europa 69”.

La explotación y persecución de los pueblos originarios seguía siendo impiadosa. Para 1826, Bernardino Rivadavia firmó un decreto que decía: “Se contrata al teniente coronel europeo Federico Rauch para exterminar a los indios ranqueles”.Juan Manuel de Rosas también practicó su campaña del desierto para lograr tierras para los grandes hacendados bonaerenses. Sin embargo, el Restaurador de las Leyes tenía una excelente relación con los negros y durante su gobierno llegaron a ser el 30 por ciento de la población y los carnavales rioplatenses se popularizaron. En 1837, Rosas prohibió en forma expresa la compra venta de esclavos en todo el país, y en 1840abolió totalmente su tráfico. Con la llegada de la Constitución Nacional en 1853, la liberación quedaría rubricada en su artículo15 pero sería efectiva en todo el territorio nacional a partir de 1860. Claro, para esa época, teniendo en cuenta la libertad de vientres de 1813, las guerras y la fiebre amarilla, ya casino quedaban esclavos en nuestras tierras.

 

ESCLAVITUD o EXPLOTACIÓN

Pero con el fin de estas instituciones, las luchas por trabajo digno comenzaron a intensificarse. Así nació la Sociedad Rural en 1868 para defender la posición de los grandes terratenientes pero, del otro lado, comenzaron a formarse los primeros sindicatos, como el de los linotipistas en 1878 y el de los maquinistas de La Fraternidad, en 1887. Sin embargo, los que quedaban fuera de la ley seguían siendo muchos y la persecución continuaba. En 1865, Valentín Alsina redactó el Código Rural de la provincia de Buenos Aires, que retomó muchas disposiciones de la ley de leva incorporando al gaucho por la fuerza en el mercado del trabajo en favor de los hacendados. Esa misma persecución y desprecio se traslucen en las palabras de Domingo Sarmiento cuando asumió la presidencia el 12 de octubre de 1868: “Llego feliz a esta Cámara de Diputados de Buenos Aires, donde no hay gauchos, ni negros, ni pobres. Somos la gente decente, es decir, patriotas”. También recuerda el historiador Osvaldo Bayer: “En 1879 Roca restablece la esclavitud, y eso no se nos ha dicho. En todos los diarios de Buenos Aires está el aviso oficial del gobierno de Avellaneda, firmado por Roca, que dice: ‘Hoy entrega de indios. A toda familia que lo requiera se le entregará un indio como peón, una china como sirvienta o un chinito como mandadero’”.

Las disputas con los trabajadores semi esclavizados eran cada vez más duras y, para combatirlas, el gobierno de Julio Argentino Roca, presionado por la Unión Industrial, dictó la ley4.144, más conocida como Ley de Residencia o Ley Cané, que habilitaba al gobierno a expulsar a todos los inmigrantes que lucharan por sus derechos. ¿Tan extremas eran las condiciones laborales de la época? El propio gobierno de Roca, sin quererlo, brindó la respuesta. Con la intención de establecer un código nacional laboral, el ministro del Interior, Joaquín V. González, encomendó al catalán Juan Bialet Massé un trabajo para conocer la real situación laboral en el interior del país. El 22 de enero de 1904 Bialet Massé entregó su Informe sobre el estado de las clases obreras en el interior del país, de más de1.500 páginas, que era tan crudo que provocó una crisis en el propio gobierno que lo había encargado. Entre otras cosas, dice: “Cuando en la cumbre de Famatina he visto al peón de minas cargando con 60y más kilogramos, deslizarse por las galerías de las minas, corriendo riesgos de todo género, cuando he visto en la ciudad de La Rioja al obrero ganando sólo 80 centavos, metido en la zanja estrecha de una cañería de aguas corrientes, aguantando a sus espaldas un calor de 57 grados; cuando he visto a la lavandera de Goya lavar la docena de ropa a 30 centavos, bajo un sol abrasador; cuando he visto en todo el interior la explotación inicua del vale de proveeduría; cuando he visto en el Chaco explotar al indio como bestia que no cuesta dinero, y cuando he podido comprobar, por mí mismo, los efectos de la ración insuficiente en la debilitación del sujeto la de generación de la raza, no han podido menos que acudir a mi mente aquellas leyes tan previsoras de todos estos y otros detalles que se han producido en cuanto se ha creído que faltaba el freno de la ley”. Más duro aun es cuando se responde por qué se extermina al indio: “Porque las tierras de los indios son muy buenas. Si se le añade a esto un poco de política y un poco de codicia, está la fórmula perfecta”.

Uno de los peores ejemplos de sometimiento fue quizás el de The Forestal Land, Timber and Railways Company Limited. Más conocida como La Forestal, esta empresa argentina de capitales alemanes e ingleses se radicó en la zona del Chaco en 1906 para devastar los bosques y obtener el tanino, utilizado en el curtido del cuero. Hasta que se fue en 1963(cuando se mudó al África para extraer mimosa) fue un país dentro de nuestro país. Su imperio abarcaba cuarenta pueblos, con puertos, 400 kilómetros de vías férreas propias y alrededor de 30 fábricas. Acuñaba su propia moneda y emitía pagarés a sus trabajadores que debían canjear en sus proveedurías donde eran estafados. La mayoría de sus obreros vivía con sus familias en chozas o enramadas y eran desalojados al ser despedidos. El 80 por ciento de sus trabajadores fallecidos no superaban los 35 años. Si bien entre 1919 y 1921 sufrió tres grandes huelgas apoyadas por la Federación Obrera Regional Argentina (Fora) nunca pudo superar el sistema feudal en que vivían sus trabajadores.

 

TIEMPOS MODERNOS

En medio de estas feroces tensiones fue la política la que vino a mediar en estos conflictos. El primer dirigente que asumió la responsabilidad de defender a los desprotegidos fue el legislador socialista Alfredo Palacios. En septiembre de 1905, logró la aprobación de la primera legislación de protección al trabajador con la entrada en vigor de la ley 4.661 de descanso semanal. Palacios también fue parte importante de la sanción de la reglamentación legal de accidentes de trabajo, en 1915; la de reducción de la jornada laboral a ocho horas, en 1929, y la instauración del sábado inglés, en 1932.

Pero fue la llegada del entonces coronel Juan Perón a la Secretaría de Trabajo y Previsión la que llevó a la realidad efectiva aquel impulso original. Sin duda, el primer conflicto se produjo en 1944 con la sanción del Estatuto del Peón Rural. La lucha con las patronales del campo fue feroz. La Sociedad Rural decía: “Este estatuto no hará más que sembrar el germen del desorden social, al inculcar en la gente de limitada cultura aspiraciones irrealizables, y las que en muchos casos pretenden colocar al jornalero sobre el mismo patrón, en comodidades y remuneraciones (…) La Sociedad Rural no puede silenciar su protesta ante las expresiones publicadas en que se ha comentado y en la que aparecen los estancieros como seres egoístas y brutales que satisfacen su inhumano sensualismo a costa de la miseria y del abandono en que tienen a quienes colaboran con su trabajo. El trabajo del campo, por su propia índole, fue y es acción personal del patrón. Este actúa con frecuencia con los peones en la labor común, lo que acerca a las personas y establece una camaradería de trato, que algunos pueden confundir con el que da el amo al esclavo, cuando en realidad se parece más bien al de un padre con sus hijos (…) Últimamente se ha visto en la zona maicera entorpecerse la recolección debido a que con la abundancia del cereal y el buen jornal por bolsa, resulta que con pocos días de trabajo se consideran satisfechos”.La llegada del peronismo al poder permitió continuarla tarea con la proclamación de la Declaración de los Derechos del Trabajador, en 1947, que terminaron siendo parte fundamental de la Constitución de 1949.

El golpe militar de 1955 retrotrajo la situación a 1943 y sólo dejó como legado la incorporación del artículo 14 bis a la Constitución: “El trabajo en sus diversas formas gozará de la protección de las leyes, las que asegurarán al trabajador condiciones dignas y equitativas de labor; jornada limitada; descanso y vacaciones pagados; retribución justa; salario mínimo vital móvil; igual remuneración por igual tarea; participación en las ganancias de las empresas, con control de la producción y colaboración en la dirección; protección contra el despido arbitrario; estabilidad del empleado público; organización sindical libre y democrática, reconocida por la simple inscripción en un registro especial. Queda garantizado a los gremios: concertar convenios colectivos de trabajo; recurrir a la conciliación y al arbitraje; el derecho de huelga. Los representantes gremiales gozarán de las garantías necesarias para el cumplimiento de su gestión sindical y las relacionadas con la estabilidad de su empleo. El Estado otorgará los beneficios de la seguridad social, que tendrá carácter de integral e irrenunciable. En especial, la ley establecerá: el seguro social obligatorio, que estará a cargo de entidades nacionales o provinciales con autonomía financiera y económica, administradas por los interesados con participación del Estado, sin que pueda existir superposición de aportes; jubilaciones y pensiones móviles; la protección integral de la familia; la defensa del bien de familia; la compensación económica familiar y el acceso a una vivienda digna”. Muchos de estos aspectos, como la participación en las ganancias o el acceso a una vivienda digna, siguen siendo letra muerta. Digo, para aquellos fanáticos del respeto por la Constitución.

 

SIGLO XXI CAMBALACHE

 “Ahí están, hormigueando entre las plantas verdes, con sus caras oscuras, sus ropas remendadas, sus manos ennegrecidas: la muchedumbre de los tareferos. Hombres, mujeres, chicos, el trabajo no hace distingos (…) La yerba, la gran riqueza de Misiones construida sobre un mar de sufrimientos”, describía Rodolfo Walsh, en 1966, en la revista Panorama. Lamentablemente, poco ha cambiado. El 17 de junio último, un camión Ford 7.000 que transportaba a 23 trabajadores de la yerba mate volcó en la ruta provincial 220, a la altura de Salto Encantado. Cinco murieron, 18 terminaron hospitalizados, seis de ellos de gravedad. Fueron víctimas de la informalidad laboral. Viajaban sin seguridad en la caja del viejo camión para realizar tareas de cosecha para un productor que posee 200 hectáreas. Pero no es la única conexión de Walsh con el tema. El periodista nació en Lamarque, un pueblito cercano a Choele Choel. Allí suelen viajar los trabajadores golondrina para la recolección de frutas. Una de las empresas más poderosas es Expo fruty en uno de sus campos quedó “encerrada” la casa natal de Walsh. Hasta allí había llegado Daniel Solano el 10 de octubre de 2011 desde Salta. El 5 de noviembre fue junto a unos compañeros al centro, cerquita de donde se encuentra el busto que recuerda al más ilustre de los habitantes de Lamarque. Lo subieron a los golpes a una Eco Sport y no se lo volvió a ver. Hoy hay 21 policías imputados, siete de ellos detenidos. Es sólo un caso entre cientos de la desprotección que sufren los 350 mil trabajadores golondrina que cada año recorren el país. Los destinos suelen ser la fruticultura del Alto Valle de Río Negro y Neuquén, la vitivinicultura de Cuyo, el olivo en La Rioja y Catamarca, el arándano en Entre Ríos, los moto sierristas talando pinos para extraer celulosa en Misiones, el desflorado del maíz en Buenos Aires, la caña en Tucumán, el algodón en Chaco, entre otros. La mayoría de los trabajadores golondrina son de Santiago del Estero y Tucumán. Hay poblados santiagueños como Loreto o Atamisqui donde el 90 por ciento de su población de diaguitas viaja por meses lejos de sus familias. Si bien el trabajo informal descendió del 53 por ciento en 2003 al 37,2actual, en el trabajo rural supera el 60 por ciento. La creación del Registro Nacional de Trabajadores y Empleadores Agrarios (Renatea) en reemplazo del Registro Nacional de Trabajadores Rurales y Empleadores (Renatre) –manejado por el sindicalista moyanista Momo Venegas– , para el control de la protección laboral, marcó un cambio. También la Asignación Universal por Hijo y los planes Argentina Trabaja, que le pusieron algún límite a la explotación. Pero aún falta mucho. La trata de personases un delito que suele estar relacionado con esta acción de servidumbre. No sólo en el campo ni con fines de explotación sexual; también en el rubro textil, donde las grandes marcas contratan talleres esclavistas.

Se calcula que en la Argentina trabajan más de 450 mil niños y adolescentes menores de 17 años. Ni la Ley de Prohibición del Trabajo Infantil ni la que tipifica como delito al trabajo infantil y condena con uno a cuatro años de prisión al empresario que los contrate han logrado bajar esa marca. La AUH ha sido una ayuda importante como paliativo. Los mayores contratistas están en la agricultura, la pesca, el sector manufacturero, la economía informal urbana, el turismo, el servicio doméstico y las minas.

Este 9 de julio se cumple un nuevo aniversario de la independencia política de la Argentina. Pasaron 197 años. Tal vez haya un futuro no tan lejano en el que podamos estar celebrando la segunda y definitiva independencia de la mano de la soberanía económica y la justicia social. Y ojalá, soñar no cuesta nada, que nadie tenga que volver a escribir esta nota.

Por Fernando Amato

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